Boletín informativo
Viernes, 03 de Abril de 2020

Noticia de interés

Fuente: http://elmontonero.pe/

¡Reorientar gastos para lucha contra el Covid-19!

El modelo económico establecido en nuestra Carta Política –que dispone el papel subsidiario del Estado frente al sector privado, el respeto a la propiedad privada y los contratos, y la libertad de mercados y precios– en las últimas tres décadas ha posibilitado triplicar el PBI, reducir la pobreza del 60% de la población a solo 20%, acumular reservas internacionales por más de US$ 60,000 millones y mantener una deuda pública prudente. Sin embargo, el Estado sigue siendo el mismo armatoste del siglo pasado, incapaz de proveer servicios, seguridad y justicia. Ante esta situación, los colectivistas, los comunistas, suelen afirmar que el fracaso del Estado en los últimos 30 años tiene que ver con “el modelo neoliberal”, mientras insisten que aumenten los gastos del Estado. Ahora que conocemos las debilidades y precariedades de nuestro sistema de salud para enfrentar el coronavirus, ha comenzado una verdadera fiesta colectivista solicitando incrementar los gastos del Estado y cancelar las políticas de mercado en diversos sectores. Sin embargo, vamos a presentar algunas cifras que dejarán alelados a muchos. El Estado peruano gasta cerca del 30% del PBI; es decir, alrededor de US$ 65,000 millones. ¿Por qué entonces se destinan tan pocos recursos al sector salud, tal como se revela ante la pandemia del Codiv-19? La verdad es sumamente compleja. Mientras en el Perú se continuaba con un modelo virtuoso en base a la inversión privada, de una u otra manera las izquierdas se dieron maña –sin ganar elección alguna– para ir creando “un estado de bienestar” que solo servía los intereses de determinados sectores. Por ejemplo, se creó el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Inclusión y Desarrollo Social, el Ministerio de la Mujer, el Ministerio de Cultura y, poco a poco, el sector producción (Ministerio de la Producción) se fue dividiendo en los ministerios de Agricultura, Energía y Minas, Pesquería, etcétera. La burocracia en el Perú creció exponencialmente, en tanto el Estado sobrerregulaba todos los procedimientos vinculados a la sociedad y el sector privado. ¿Es necesario ser un reputado economista o sociólogo para entender por qué no tenemos un sistema de salud eficiente? En el presupuesto actual, que sobrepasa los S/ 177,000 millones, más del 60% se destina a gasto corriente. De otro lado, cerca de S/ 4,000 millones se emplean en consultorías. ¿Cómo entonces van a existir recursos para equipar a los hospitales, establecer sistemas de bioseguridad aceptables y pagar adecuadamente a los profesionales médicos? Es imposible. Antes de la pandemia del Covid-19, una élite estatalista ha permanecido de juega y fiesta en el Perú, en tanto que el sector privado formal financiaba los gastos crecientes del Estado. Considerando impuestos, tasas y contribuciones, la presión tributaria en el país llega al 20% del PBI, con el terrible problema de que se sigue ahorcando a los sectores formales, porque el 60% de la economía es informal. Ante esta situación el Perú no tiene salida: reducir gastos para destinarlos al sector salud es una urgencia y un clamor nacional. Hay decenas de propuestas al respecto, pero se podría empezar cerrando ministerios, aunque manteniendo a los trabajadores y empleados para evitar una crisis social. Se podría incluso reorientar el trabajo de estos funcionarios. Pero el solo hecho de cerrar ministerios podría unificar diversos despachos, por ejemplo, bajo una misma oficina general de administración y dirección de recursos humanos. El ahorro sería descomunal. Diversos economistas señalan que el sector salud podría hasta triplicar su presupuesto actual, lo que permitiría equipar hospitales, dotar a los nosocomios de sistemas de bioseguridad e incrementar las remuneraciones de los médicos que, en cualquier sociedad con mediana salud, es una profesión reconocida y cotizada. La pandemia del coronavirus, de una u otra manera, obligará a reformar los estados, cerrar ministerios (en España hay uno de la igualdad, por ejemplo), reducir gastos y racionalizar actividades, para destinarlos el dinero ahorrado a la salud. El otro camino es seguir gastando sin control hasta matar la gallina de los huevos de oro de cualquier sociedad: el sector privado.