Boletín informativo
Sábado, 28 de Marzo de 2020

Noticia de actualidad

Fuente: Expreso

Control de daños. Por: Marco Ibazeta

Estamos por cerrar el plazo del aislamiento social con toque de queda incluido, adoptado por el gobierno como una necesaria medida de prevención y control contra la propagación del Covid-19 en el país y es necesario hacer una evaluación crítica e imparcial, absolutamente objetiva, de sus resultados.  Recordemos que nuestra primera llamada de atención fue la absoluta imprevisión estatal frente a la plaga que se desplegaba por todo el mundo enfermando y matando gente por las ­ causas que se iban descubriendo, especialmente por el no ­ equipamiento adecuado de los sistemas de salud, del control y ­ detección temprana del virus en la población, por la falta de políticas de aislamiento social (pues no se trataba aquí de una selección natural de eliminación de los jóvenes más débiles y enfermizos y de los viejos y la subsistencia de los fuertes como quieren que se proceda en otros países separando a viejos de jóvenes y que el aislamiento solo se aplique a los ancianos) y porque los ­ trabajadores de salud no contaban con equipos personales ni ­ vestimenta adecuada para atender estos casos, siendo previsible que el contagio se daría en ellos de manera inmediata y eso resulta altamente peligroso porque eliminada nuestra primera barrera de contención sanitaria ya todos quedábamos expuestos a los estragos sanitarios (esto sucedió y lo peor que pudo hacer el ­ gobierno con un torpe ministro de Salud era detener policialmente a los dirigentes de los gremios médicos y de enfermeros por alertar a la población de estas carencias) y, principalmente, porque no tenemos el mínimo indispensable de camas con respiradores y demás tecnología para salvar a los que ingresan a la etapa crítica de la enfermedad.  Sí pues, nada estaba programado, ya vamos a culminar el ­ plazo de quince días y recién el gobierno está procediendo a ­ comprar insumos para la detección del virus, parece que también se está disponiendo la compra de vestimenta adecuada para ­ médicos y enfermeros y demás personal sanitario, pero no sabemos si se incrementará dramáticamente el número de camas para ­ cuidados intensivos porque esta carencia nos llevará directamente a la eutanasia, es decir, a seleccionar quien vive y quien muere. Como estas compras no aseguran la inmediata entrega de lo que se pretende adquirir, es más que seguro que el plazo del ­ aislamiento será prorrogado por otro plazo similar y, tal como ocurre en otros países, tal vez debamos prepararnos para noventa días. Ahora bien, si las cosas son así, es deber del gobierno imple- mentar medidas para proteger la alicaída economía familiar. ­ Estuvo bien disponer la entrega de 380 soles a los más necesitados, pero estuvo mal no conocer quienes eran los más necesitados y estuvo peor hacer la entrega a través de los bancos, sacando de sus casas a miles de ciudadanos (los más de la tercera y cuarta edad) de los cuales unos cuantos cientos iban a contagiarse de todas maneras. No puede el gobierno estar suplicando a los bancos que ­ conceda reprogramaciones y elimine el cobro de intereses a la ­ población que aún tiene deudas y su dinero en dichas entidades. Los bancos en estos quince días se han abalanzado vorazmente ­ sobre los pocos ahorros de la gente para hacer efectivas sus coBran- zas sin ninguna contemplación y así será si el gobierno no impone reglas claras de postergaciones por esta excesiva onerosidad de la prestación, al igual que por todos los servicios públicos. La sanción a un capitán del Ejército por cachetear a un ­ indeseable infractor en vez de adoptar la fuerza y ponerlo a ­ disposición de la autoridad competente, ha debilitado la autoridad y ­ ahora cualquier sinvergüenza se enfrenta a las fuerzas del orden y se desacatan las disposiciones del aislamiento. Si el plazo se ­ prolonga, ante una autoridad desmoralizada, cualquier desborde puede tornarse en tragedia. Finalmente, los trabajadores informales no tendrán qué ­ comer y en el sector público, funcionarios avivatos pretenden dejar sin trabajo a los contratados por servicios profesionales. Así las cosas, el panorama futuro no se ve nada bien.